Esto dependerá en varios factores, incluyendo el precio de venta de la propiedad y el tipo de hipoteca que se obtenga. En general, se tiene que prever para cubrir los siguientes 3 costos:

  1. Depósito inicial—el depósito que se hace inicialmente cuando se presenta una oferta, para demostrar al propietario que la decisión de comprar la propiedad es en serio. Es un depósito de “buena fe”.
  2. Enganche—es un porcentaje del precio de compra de la propiedad que se debe pagar al cierre de la transacción.
  3. Costos de cierre—son los costos asociados al proceso de compra-venta (inspecciones, avalúos, documentación, etc.).

Cuando se presenta una oferta, tu agente dispondrá del depósito inicial y lo mantendrá en una cuenta en Escrow. Si la oferta es aceptada, dicho depósito se aplicará al enganche que se tiene pensado dar para la compra de la propiedad o para los costos de cierre. Si la oferta es rechazada, dicho depósito se regresa de manera inmediata. El monto para el depósito inicial es variable. Por ejemplo, si la oferta es para una casa de HUD, el depósito será dentro de un rango de $500 – $2000 dólares. A mayor cantidad de depósito, menor cantidad de pago de hipoteca. Algunos tipos de hipotecas, requieren de un 10-20% de enganche. Por eso, muchos primeros compradores buscan opciones dentro de los programas de HUD y FHA, ya que sólo requieren un 3.5% de enganche, incluso menos.

Los costos de cierre—los cuales se pagan al cierre—por lo general son entre 3 – 4 % del precio de compra de la propiedad. Éstos costos cubren varias cuotas y cargos bancarios y otros costos de procesamiento. Cuando se solicita la hipoteca, su representante bancario dará un estimado de los costos de cierre, para que éstos no lo tomen por sorpresa.

Además del pago de la hipoteca, se tendrá que considerar de manera adicional el pago de impuestos (que puede o no incluir impuestos especiales), aseguranza y gastos mensuales como agua, gas y electricidad; si se compra un condominio o dentro de una comunidad con acceso controlado, habrá que pagar cuotas por manutención de áreas comunes.

Se puede saber preguntándose lo siguiente:

  • ¿Tengo una fuente de ingresos estables?
  • ¿He tenido estabilidad laboral durante los últimos 2-3 anos?
  • ¿Soy constante y puntual en el pago de mis deudas?
  • ¿Tengo deudas a largo plazo (financiamiento para autos o estudiantiles)?
El banco necesitará analizar el empleo, activos y pasivos y el crédito para determinar el monto de hipoteca para el cual se califica. Si se está aplicando con un fiador, también se tendrá que analizar su información.

La mayoría de los préstamos consisten en cuatro elementos:

  1. Principal o Capital: La cantidad que se pide prestada.
  2. Interés: es el pago que se realice por la cantidad que se pidió prestada.
  3. Aseguranza: una cuota mensual requerida por la mayoría de las compañías hipotecarias para asegurar a la propiedad contra imprevistos como incendios, humo, robos y otros riesgos.
  4. Impuestos prediales: cuota que se paga al Condado/Ciudad por el predio. Este monto se calcula dividiendo la cantidad anual entre el número de pagos hipotecarios que se hacen en un año (por lo general son 12 meses)

Durante la vida del préstamo, se pagará mucho más interés que capital—a veces hasta dos o tres veces más. Este es debido a la manera en que un préstamo se estructura. Durante los primeros años se paga primordialmente interés. Ya en los últimos años del préstamo, se paga lo que es el principal.

Un banco considerará la relación entre ingresos y deudas, lo cual es una comparación del ingreso bruto (antes de impuestos) y de los gastos tanto de manutención de la propiedad más las otras deudas y gastos que se tengan. Los gastos no relacionados con la manutención serían los préstamos a largo plazo (como financiamiento para autos, préstamos estudiantiles, pensiones alimenticias, etc. De acuerdo a FHA, la cuota mensual de la hipoteca no debe exceder el 29% de los ingresos brutos. Mientras que dicha cuota combinada con otras deudas y gastos, no debe exceder el 41% del ingreso. El banco considera el efectivo disponible para un enganche, costos de cierre, historial de crédito, entre otros, para determinar la cantidad máxima que se puede otorgar.
Tu hogar debe ser adecuado a tu forma de vida, con espacios y características que sean del agrado de toda la familia. Antes de iniciar una búsqueda, haz una lista de lo que te gustaría, como precio, ubicación, distrito escolar, disponibilidad de transporte público y comodidades ofrecidas. Establece una lista de “requisitos mínimos” y otra de “deseos”. Los “requisitos mínimos” son cosas que tu casa debe tener para que tú consideres su compra, mientras que los “deseos” serían cosas que te gustaría tener pero que no son esenciales.

Además de tu lista de deseos, puedes utilizar una “tarjeta de puntuación” que otorga HUD y que te ayudará a considerar lo siguiente:

  • ¿Hay espacio suficiente para el presente y para el futuro?
  • ¿Hay suficientes habitaciones y baños?
  • ¿Es sólida la estructura de la casa?
  • ¿Sirven los sistemas mecánicos y los electrodomésticos?
  • ¿Es suficientemente grande el patio?
  • ¿Me gusta el plan de la casa?
  • ¿Hay espacio suficiente para todos mis muebles?
  • ¿Hay suficiente espacio para almacenamiento (utiliza una cinta de medir si es necesario)?
  • Hay algo que se necesite reemplazar o reparar?
  • ¿El vendedor está dispuesto a pagar dichas reparaciones o reemplazos?
  • Imagina la casa durante todas las estaciones del año. ¿Te visualizas contento en tu hogar?

 

Muchas de tus preguntas se deben enfocar en los problemas potenciales y problemas de mantenimiento. ¿Hay algo que deba ser reemplazado? ¿Hay algo que requiere mantenimiento de manera recurrente (pintura, techo, electrodomésticos, alfombra)? También hay que considerar los vecinos, y la casa en sí, enfocándose en los problemas en cuanto a calidad de vida. Asegúrate siempre de obtener respuestas claras y concisas de parte del vendedor y del Agente de Bienes Raíces.
De ser posible, toma fotos de cada propiedad que visites: por fuera, habitaciones principales, patio, y puntos extras que te gustan o que puedan causar problemas potenciales. De ser necesario, ¡programa una segunda visita!
No hay un número fijo de casas que debas ver antes de tomar una decisión. Visita las propiedades necesarias hasta que encuentras la que realmente desees adquirir. En promedio, un comprador ve 15 casas antes de escoger alguna.
No hay una respuesta definitiva a esta pregunta. Se debe ver a cada propiedad por sus características individuales. Generalmente, las casas antiguas pueden estar ubicadas en mejores zonas, ofreciendo un mejor ambiente y menores impuestos prediales. Las personas que adquieren propiedades más antiguas, deben estar conscientes que hay que realizar reparaciones y mantenimiento adecuado. Las casas más nuevas, tienden a tener arquitectura y sistemas más modernos, y son más eficientes en energía, y son normalmente más fáciles de mantener.
En realidad no hay un punto de comparación, en lo absoluto. La única ventaja de rentar es que no hay gastos de manutención. Pero al rentar, se pierde la oportunidad de crear plusvalía, tener beneficios fiscales y protegerte de aumentos en el pago mensual. Además, no se puede decorar sin previa autorización de los dueños del inmueble. Aunque ser propietario tiene muchos beneficios, los principales son la capacidad de plusvalía y los beneficios fiscales otorgados por el gobierno.
Nosotros te podemos proporcionar un análisis comparativo de las propiedades que se encuentran actualmente listadas y las ventas más recientes, mediante nuestras consultas gratuitas.

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